Limonero

 

En estos dos enlaces se describen básicamente sus características.

 

1.- REQUERIMIENTOS EDAFOCLIMÁTICOS.

 Es la especie de los cítricos más sensible al frío, ya que es la más tropical y presenta floración casi continua. Los períodos de sequía seguidos de precipitaciones juegan un importante papel en la floración.

Presenta una producción bastante aceptable en suelos pobres, pedregosos y poco profundos, aunque es muy sensible a la salinidad.

 

2.- PATRONES

Ventajas que confiere el uso de patrones:

– Precocidad en la producción.

– Mayor uniformidad de la plantación (muy importante en fruticultura moderna).

– Proporciona cierto control sobre la calidad y cantidad de la cosecha para una misma variedad.

– Adaptación a problemas físico-químicos del suelo (salinidad, asfixia radicular, sequía).

– Tolerancia a plagas y enfermedades (Tristeza y Phytophthora).

Antes de aparecer por primera vez Phytophthora, los cítricos se cultivaban sobre su propio pie. Desde el momento de su aparición empezó a utilizarse como pie el naranjo amargo, hasta la aparición de la tristeza. Actualmente se dispone de cientos de patrones que presentan muy buena compatibilidad, aunque en ocasiones el patrón crece más que la variedad, formándose los “miriñaques”.

No se dispone de patrones enanizantes (el que menor vigor confiere es p. Trifoliata), por lo que su obtención es uno de los objetivos de la mejora. Los patrones más utilizados en limonero son:

1. Citrange Carrizo y Troyer

2. Mandarino Cleopatra

3. Swingle citrumelo CPB 4475

4. Citrus volkameriana

5. Citrus macrophylla

6. Naranjo amargo.

En el siguiente cuadro se describen sus principales características.

 

 

 

3.- SISTEMAS DE CONDUCCIÓN

Es de mayor envergadura que el naranjo, por lo que los marcos de plantación son más amplios (7,5 x 7,5), aunque son variables dependiendo de la experiencia del agricultor. No se adapta bien a seto.

Respecto a la poda, los árboles se forman con tres ramas principales que salen del tronco a unos 50-60 cm del suelo y que formarán ángulos aproximados a los 120 grados. Estas ramas constituirán las tres guías iniciales, sobre las cuales iremos formando el árbol que estará compuesto por un número indeterminado de guías y de faldas, número que dependerá del vigor.

La poda de árboles adultos se realiza en primavera, tras la recolección, siempre que no haya peligro por bajas temperaturas. Los chupones se conducen a rama lateral, para que abran un poco y pierdan esa altura (se les quita vigor). Se deben eliminar las ramas muertas, débiles o enfermas y vigorizar el resto de la vegetación. Los árboles que no se podan florecen abundantemente, pero posteriormente se hacen ingobernables. La poda es manual y conviene realizarla anualmente, eliminado las ramas que se cruzan, interiores y secas, dejando abiertos los centros para facilitar la iluminación en el interior del árbol, siendo más o menos intensas dependiendo de la variedad de que se trate.

En la variedad Fino se recomiendan podas anuales para evitar desequilibrios en el árbol, complementadas con despuntes que eviten la formación de grandes ramas que sobresalen del resto para frenar el desarrollo de esas ramas y provocar la aparición de brotes laterales que favorezcan la fructificación.

En el caso de la variedad Verna, se recomienda podar todos los años con el fin de iluminar el interior de la copa, eliminar los resecos que se vayan produciendo y acortar las ramas demasiado vigorosas.

 

4.- ABONADO

Demandan mucho abono (macro y micronutrientes), lo que supone gran parte de los costes del cultivo. El limonero sufre frecuentemente deficiencias, destacando la carencia de magnesio, que está muy relacionada con el exceso de potasio y calcio y que se soluciona con aplicaciones foliares. Otra carencia frecuente es la de zinc, que se soluciona aplicando sulfato de zinc al 1%. En el limonero se recomienda para el cuajado realizar 2-3 pases con oxicloruro de cobre después de la floración.

El déficit en hierro está ligado a los suelos calizos, dando lugar a la clorosis férrica, muy característica en las plantaciones de limoneros. En este cultivo se acorta su ciclo vital, de manera que, la fase productiva es inferior a lo normal tanto en el número de frutos como en la calidad de los mismos. Por ello es muy importante controlar y corregir la clorosis férrica en el cultivo del limonero. La corrección de la clorosis férrica se puede llevar a cabo con la mejora genética y mediante la adición de fertilizantes. Entre los distintos fertilizantes que se pueden aplicar, los quelatos sintéticos de hierro son los que mejores resultados dan, aunque presentan un elevado precio. Para reducir su coste se puede disminuir la dosis de quelatos aplicados al suelo y aumentar la dosis de ácidos húmicos y aminoácidos.

Plan de abono orientativo en los primeros cuatro años
(cantidades de abono expresadas en gramos por árbol y año)
  TIPOS DE ABONO 1er AÑO 2º AÑO 3er AÑO 4º AÑO
SOLIDOS
NITRATO AMÓNICO 150 190 270 360
NITRATO POTÁSICO   70 120 150
FOSFATO MONOAMÓNICO   40 75 100
NITRATO MAGNÉSICO   30 60 115
LIQUIDOS N-20 250 100 60 50
12 –4-6   500 850 1150
NITRATO MAGNÉSICO   30 60 115
QUELATOS DE HIERRO 6% 6 10 15 20

Otras consideraciones:

  • No empezaremos a abonar hasta el inicio de la segunda brotación desde la plantación.
  • A ser posible se abonará en cada riego. Se tendrá la precaución de no sobrepasar los 2 kilos de abono por m3 de agua de riego para evitar un exceso de salinidad.
  • El uso de inhibidores de la nitrificación puede ser útil para regular el suministro de nitrógeno y minimizar las pérdidas de éste debido al lavado del ión nitrato.
  • Abonar desde marzo hasta septiembre repartiendo el abono total de la siguiente forma:
MES MARZO ABRIL MAYO JUNIO JULIO AGOSTO SEPTIEMBRE
% 5 10 10 15 20 20 20
  • Los quelatos de hierro se aportarán en 2 ó 3 aplicaciones, especialmente durante la brotación de primavera. Es aconsejable aportarlos con ácidos húmicos y aminoácidos.
  • Sólo se indica el abonado en los 4 primeros años ya que posteriormente es aconsejable un asesoramiento técnico especializado que tenga en cuenta diversos factores como porte, producción esperada, variedad, pie, etc.

 

5.- LABORES CULTURALES

El laboreo del suelo está dirigido a la eliminación de las malas hierbas, a airear las capas superficiales del suelo, a incorporar fertilizantes o materia orgánica, a aumentar la capacidad de retención de agua y a preparar el riego cuando se realiza por inundación. El laboreo del suelo se efectúa varias veces al año (3-4), comprendidas entre los meses de marzo y septiembre con motocultores de pequeña potencia, o con tractores de tipo medio; manteniendo el suelo con cubierta vegetal el resto del año.

Otra práctica es efectuar el laboreo del suelo en primavera con el fin de incorporar fertilizantes, seguido de un tratamiento con herbicida residual y tratamientos de contacto o traslocación cuando y donde sea preciso.

El semi-no laboreo, con cubierta vegetal en invierno y suelo desnudo en verano, aplicando herbicidas a todo el campo o en rodales está muy extendido.

Para aumentar el tamaño del fruto se suele recurrir al rayado de ramas. Esto produce un estímulo en el crecimiento del fruto. La época más adecuada es al final de la caída fisiológica de los frutos. Esta práctica tiene una influencia positiva sobre el contenido endógeno hormonal, atribuidos a los cambios provocados en el transporte y acumulación de carbohidratos. De este modo se mantiene la tasa de crecimiento de los frutos que, consecuentemente, sufren la abcisión en menor proporción, mejorando así el cuajado y la cosecha final. Además puede utilizarse como técnica alternativa para incrementar el cuajado de las variedades con problemas de fructificación.

Los cítricos demandan grandes aportes de agua (9.000-12.000 m3/ha). En parcelas pequeñas se aplicaba el riego por inundación, aunque la tendencia actual es a emplear el riego localizado y riego por aspersión en grandes extensiones de zonas frías, ya que supone una protección contra las heladas.

El limonero produce con menos dotaciones que el naranjo y el mandarino. Manejando el riego se pueden provocar floraciones en fechas adecuadas. El proceso de inducción y desarrollo floral en el limonero está controlado por el estrés de temperatura e hídrico; aprovechándolo se realiza la siguiente práctica: se retira el riego durante 45 días y luego se riega en abundancia; así se produce una abundante floración que trae buena cosecha y buenos precios al año siguiente.

Se recomienda dar riegos diarios en verano, y al menos dos o tres semanales en invierno. Además es necesaria la aplicación de los fertilizantes con el riego en bajas concentraciones, no incrementando de este modo la salinidad del agua del riego. En las plantaciones afectadas por la sequía, el empleo de aguas de riego salinas, provoca mayores daños en los limoneros injertados sobre naranjo amargo, que en los injertados sobre C. macrophylla (García Lidón y Porras Castillo et al; 1996).

Para que el árbol adquiera un adecuado desarrollo y nivel productivo con el riego por goteo es necesario que posea un mínimo volumen radicular o superficie mojada, que se estima en un 33% del marco de plantación en el caso de cítricos con marcos de plantación muy amplios, como la mitad de la superficie sombreada por el árbol; aunque la dinámica de crecimiento radicular de los cítricos es inferior a la de otros cultivos, resulta frecuente encontrar problemas de adaptación como descensos de la producción, disminución del tamaño de los frutos, amarillamiento del follaje y pérdida de hojas. Para evitar estos problemas hay que incrementar el porcentaje de superficie mojada por los goteros a un 40% de la superficie del marco ocupado por cada árbol, en marcos iguales o inferiores a 5 x 5.

Una alternativa es el riego por goteo enterrado, cuyos objetivos son optimizar el riego y mejorar la eficiencia de la fertilización nitrogenada, dando lugar a una disminución potencial de la contaminación. Con este sistema de riego se produce una reducción de la evapotranspiración del cultivo como consecuencia de la disminución de la pérdida de agua por evaporación y un mayor volumen de suelo mojado.

 

6.- PLAGAS Y ENFERMEDADES PRINCIPALES

Las principales plagas son:

  • Minador de los cítricos (Phyllocnistis citrella)
  • Araña roja
  • Cochinillas
  • Pulgones
  • Mosca blanca
  • Phytophthora spp
  • Virus y viroides: virus de la tristeza, exocortis y psoriasis.
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